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¿Cuánto cuesta una página web para una empresa?

Si estás pensando en hacer la web de tu negocio, lo primero que quieres saber es cuánto cuesta una página web para una empresa. Y lo primero que descubres al pedir presupuestos es que puedes encontrar precios que se multiplican por diez entre un proveedor y otro, para algo que aparentemente es lo mismo.
No es que unos engañen y otros no (aunque de todo hay). Es que detrás de la palabra "web" caben cosas muy distintas. Te explico de qué depende el precio para que puedas comparar con criterio.
Lo que más influye en el precio
El número de páginas y lo que hay en ellas
No es lo mismo una web de una sola página con tus datos de contacto que una con una página para cada servicio, sección de trabajos, preguntas frecuentes y blog. Cada página hay que pensarla, diseñarla, maquetarla y revisarla en el móvil.
Quién escribe los textos
Este punto se olvida mucho. Los textos son lo que convence a un cliente y lo que hace que Google te entienda. Si los traes tú escritos, el trabajo es uno. Si hay que entrevistarte, entender tu negocio y redactarlos pensando en lo que busca tu cliente, es bastante más, y suele marcar la diferencia en resultados.
Diseño a medida o plantilla
Una plantilla adaptada es más rápida y barata. Un diseño propio cuesta más, pero se adapta a tu marca y a tu contenido, en lugar de que tu contenido se adapte a la plantilla. Ninguna opción es mala: depende de lo que necesites transmitir.
Funciones extra
Reservas online, varios idiomas, área de clientes, tienda, integración con tu programa de gestión, calculadoras de presupuesto. Cada función añade trabajo de desarrollo y de pruebas.
El punto de partida para Google
Una web puede publicarse "sin más" o publicarse con lo básico de SEO bien hecho: títulos y descripciones pensados, velocidad cuidada, datos estructurados, una página por servicio y el Perfil de Empresa de Google conectado. Lo segundo lleva más tiempo, pero es lo que hace que la web traiga contactos.
Los gastos que vienen después
El precio de hacer la web es solo una parte. Conviene preguntar desde el principio por:
- El dominio, que se renueva cada año.
- El alojamiento, que también se paga de forma periódica.
- El mantenimiento: actualizaciones, copias de seguridad y vigilancia. Si la web está hecha con WordPress u otro gestor, es imprescindible.
- Los cambios: ¿cuánto cuesta cambiar un texto o añadir una página dentro de seis meses?
- Licencias: algunas plantillas o complementos tienen renovaciones anuales.
Un presupuesto barato con muchos gastos recurrentes escondidos puede salir más caro en tres años que uno algo más alto con todo claro.
Cómo comparar presupuestos sin perderte
Cuando tengas varios presupuestos encima de la mesa, revisa que respondan a estas preguntas:
- ¿Qué páginas incluye exactamente? Una lista, no "web corporativa".
- ¿Quién hace los textos y las fotos?
- ¿Está adaptada al móvil y optimizada en velocidad?
- ¿Qué se hace de SEO? Si la respuesta es "SEO incluido" sin más detalle, pregunta qué significa.
- ¿El dominio estará a tu nombre? Siempre debería estarlo.
- ¿Cuánto cuesta mantenerla al año?
- ¿Podrás cambiar cosas tú? ¿Y si no quieres, cuánto tardan en hacerlo?
- ¿Qué pasa si un día quieres cambiar de proveedor? ¿Te llevas la web o la pierdes?
Si dos presupuestos no cubren lo mismo, no los puedes comparar por precio.
Señales de alerta
- Precios muy bajos con permanencia larga. A veces la web "sale barata" porque te atan a una cuota mensual durante años, y si te vas, la web se queda con ellos.
- "Posicionamiento garantizado". Nadie controla Google. Desconfía de quien promete el primer puesto.
- No saber quién lo hace. Si no puedes hablar con quien diseña y programa, los malentendidos se multiplican.
- Dominio a nombre del proveedor. Es tu marca; debe ser tuyo.
¿Merece la pena invertir más?
Depende de lo que esperes de la web. Si solo necesitas que quien ya te conoce encuentre tu teléfono, una web sencilla y bien hecha basta. Si quieres que la web te traiga clientes nuevos que te buscan en Google, conviene invertir en estructura, textos y SEO desde el principio, porque rehacerlo después cuesta más.
Un ejemplo: una gestoría de Santander que trabaja casi solo con clientes de toda la vida probablemente necesite poco más que una web clara con sus servicios y contacto. Una clínica de fisioterapia que quiere llenar agenda con pacientes nuevos de la zona necesita páginas por especialidad, reseñas y un buen trabajo de SEO local.
Mi forma de presupuestar
Antes de dar un precio, prefiero entender qué quieres conseguir con la web. A partir de ahí te propongo lo mínimo que lo resuelva, con un presupuesto cerrado por escrito que detalla qué incluye, qué no y cuánto cuesta mantenerla después.
Si quieres, cuéntame a qué se dedica tu negocio y qué esperas de tu web, y te preparo una propuesta sin compromiso.

