Tu negocio funciona.
Gracias a ti.
A todas horas.
Un martes cualquiera
- 8:30Abres y ya tienes seis WhatsApps sin leer.
- 11:00Alguien llama para saber si lo suyo está listo.
- 14:00Comes delante del ordenador, rehaciendo un presupuesto en Word.
- 19:30Pasas las citas de la libreta al calendario.
- 23:00Contestas el último correo desde el sofá.
¿Te suena?
Lo que se puede tachar
- Contestar diez veces al día «¿está ya lo mío?»Les llega un aviso en cuanto está listo.
- Apuntar las citas en una libretaTus clientes reservan solos, a cualquier hora.
- Copiar datos de un Excel a otroLos datos pasan solos, sin errores.
- Tener una web que no encuentra nadieTe llaman porque te han visto en Google.
- Hacer cada presupuesto desde ceroUn PDF con tu logo en dos minutos.
- Irte de vacaciones con el móvil en la manoLo repetitivo sigue funcionando sin ti.
No te faltan horas.
Te sobran tareas
que podrían hacerse solas.
Lo que me dicen siempre
Yo de tecnología no sé nada.
Ni falta que hace. Tú me explicas tu negocio y yo me encargo de la parte técnica, sin palabras raras.
Esto tiene que ser carísimo.
Te doy un precio cerrado antes de empezar. Y si no te va a compensar, te lo digo yo.
¿Y si luego no lo uso?
Empezamos por una sola cosa que te quite trabajo desde la primera semana. Si no la usas, la cambiamos.
No tengo tiempo para meterme en esto.
Un café para entenderlo y revisiones cortas. El resto es cosa mía.
¿Y si un día falla?
Me escribes por WhatsApp. Al otro lado estoy yo, no una centralita.
Es para ti si…
- Llevas tu negocio muy encima y te gustaría soltarlo un poco.
- Repites las mismas tareas todos los días.
- Prefieres hablar con una persona antes que con un formulario.
No es para ti si…
- Buscas lo más barato, funcione o no.
- Quieres una aplicación enorme desde el primer día.
- En el fondo, no quieres cambiar nada.
Cómo empezamos
- 1
Un café
O una videollamada. Me cuentas cómo trabajas y qué te quita más tiempo.
- 2
Una propuesta
Por escrito, con precio cerrado y lo que incluye. Sin letra pequeña.
- 3
La primera mejora
Funcionando en semanas, no en meses. Y a partir de ahí, crecemos.

Soy David. Llevo más de quince años programando para empresas grandes.
Ahora hago lo mismo para negocios de aquí, en Cantabria: sin tecnicismos y hablando siempre conmigo.
¿Qué tarea tachamos primero?