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Qué debe tener la web de tu negocio para conseguir clientes

Muchos negocios tienen web "porque hay que tenerla". La hicieron hace años, nadie la toca y nadie sabe si sirve para algo. Otros no tienen y se preguntan si les merece la pena hacer una página web para su empresa o si les basta con las redes sociales.
Mi respuesta corta: una web vale la pena cuando trabaja para ti, es decir, cuando alguien que no te conoce entra, entiende qué haces y te contacta. Te cuento qué necesita para conseguirlo.
Lo que tiene que quedar claro en cinco segundos
Cuando alguien entra en tu web desde el móvil, decide muy rápido si se queda. En la primera pantalla, sin hacer scroll, tiene que poder responder a tres preguntas:
- ¿Qué hace este negocio? Dicho con palabras normales. "Soluciones integrales para el hogar" no dice nada; "Reformas de baños y cocinas en Santander" lo dice todo.
- ¿Es para mí? Zona en la que trabajas y a quién te diriges.
- ¿Cómo contacto? Un botón visible para llamar, escribir por WhatsApp o pedir presupuesto.
Si tu web actual no lo consigue, ese es el primer cambio, antes que cualquier rediseño.
Las páginas imprescindibles
No hace falta una web enorme. Para la mayoría de negocios pequeños basta con:
- Inicio: el resumen de lo que haces y por qué elegirte.
- Servicios: idealmente una página por cada servicio importante. Ayuda a que Google te encuentre por cada uno y a que el cliente vea el detalle de lo que le interesa.
- Sobre nosotros o sobre mí: la gente quiere saber quién hay detrás. Una foto real vale más que cualquier foto de catálogo.
- Trabajos o casos: fotos de antes y después, proyectos terminados, ejemplos de lo que haces.
- Contacto: teléfono, email, dirección si recibes clientes, horario y un formulario sencillo.
- Páginas legales: aviso legal, privacidad y cookies. No son opcionales.
Lo que convence a quien no te conoce
Una web bonita no basta. Lo que hace que alguien se decida a escribirte suele ser:
- Pruebas reales: reseñas de clientes, fotos de tu trabajo, años en el oficio, certificaciones si las tienes.
- Explicar cómo trabajas: qué pasa después de que te contacten, cuánto se tarda en dar un presupuesto, si te desplazas.
- Responder a las dudas habituales: una sección de preguntas frecuentes ahorra llamadas y genera confianza.
- Hablar como hablas tú: si en persona eres cercano, que la web también lo sea.
Lo técnico que sí importa
No te voy a aburrir con detalles, pero hay cuatro cosas que marcan la diferencia y que conviene exigir:
- Que se vea bien en el móvil. No vale con que "se adapte": tiene que ser cómoda de usar con un dedo.
- Que cargue rápido. Las imágenes pesadas y los añadidos innecesarios hacen que la gente se vaya antes de verla. Además, Google lo tiene en cuenta.
- Que sea segura. Con certificado (el candado del navegador) y con todo actualizado.
- Que puedas modificar lo básico tú, o que sepas exactamente a quién pedírselo y cuánto tarda.
Errores que veo a menudo
- Una página de inicio con un carrusel de fotos genéricas y un texto tipo "bienvenidos a nuestra web".
- Teléfono escondido en el pie de página o solo dentro de un formulario.
- Información desactualizada: horarios antiguos, servicios que ya no ofreces, una sección de noticias con la última entrada de hace cuatro años. O la web del bar de playa de Noja que en diciembre sigue anunciando "¡Abiertos todo el verano!".
- Formularios eternos que piden diez datos para una simple consulta.
- No saber si la web funciona. Sin medir cuántas visitas llegan y cuántas acaban en contacto, es imposible saber si hay que mejorar algo.
¿Y las redes sociales no bastan?
Las redes están muy bien para mostrar el día a día y mantener el contacto con quien ya te sigue. Pero tienen dos problemas: no son tuyas, y no aparecen bien cuando alguien busca en Google "electricista en Castro Urdiales". La web es tu casa; las redes, los sitios por los que te mueves para que te conozcan. Se complementan.
Un ejemplo para verlo claro
Piensa en una clínica de fisioterapia de Torrelavega. Una web que le funcione tendría, en la primera pantalla, "Fisioterapia en Torrelavega" con un botón para pedir cita. Debajo, sus especialidades, cada una con su página. Después, quién atiende, con fotos reales del equipo y la consulta. Algunas reseñas de pacientes, cómo es la primera visita, si trabajan con mutuas y un mapa con la dirección y el aparcamiento más cercano.
No hay nada espectacular en esa lista. Simplemente responde a lo que se pregunta cualquier persona antes de reservar.
Para terminar
Una buena web no es la más llamativa, sino la que convierte visitas en clientes y te da poco trabajo de mantener. Si ya tienes una, revisa estos puntos con ojos de cliente: seguramente encuentres mejoras rápidas.
Si quieres una segunda opinión sobre tu web actual o estás pensando en hacer una, cuéntame un poco de tu negocio y te digo qué cambiaría primero.


